El Real Madrid venció 2-0 al Real Oviedo en el Santiago Bernabéu en un partido de poco ritmo y marcado por el descontento de la afición. El equipo de Álvaro Arbeloa sumó tres puntos gracias a los goles de Gonzalo García y Jude Bellingham, aunque la tensión en la grada volvió a ser protagonista.
Después de perder definitivamente LaLiga en el Clásico, el ambiente en el Bernabéu fue frío desde antes del inicio. Parte de la afición mostró su enfado con silbidos hacia varios jugadores y con críticas dirigidas al palco presidencial.
Sobre el césped, el encuentro arrancó con poca intensidad. El Real Madrid monopolizaba la posesión, pero le costaba muchísimo generar peligro ante un Oviedo bien plantado y sin complejos. Mastantuono protagonizó la primera ocasión clara con un disparo lejano que obligó a intervenir a Escandell.
El conjunto asturiano tampoco renunció al ataque y llegó a inquietar en varias acciones a balón parado. Toni Martínez y Nacho Vidal generaron problemas a una defensa madridista que volvió a mostrar cierta fragilidad en algunos momentos del encuentro.
La falta de ritmo y precisión comenzó a desesperar al público del Bernabéu, aunque el Real Madrid encontró el gol justo antes del descanso. Brahim recuperó un balón en campo rival y asistió a Gonzalo García, que definió con tranquilidad dentro del área para hacer el 1-0.
En la segunda mitad, el partido siguió con un ritmo muy bajo. Arbeloa introdujo algunos cambios y Bellingham entró para intentar dar más energía al equipo. Mientras tanto, el Oviedo tuvo una gran oportunidad para empatar, pero Nacho Vidal cruzó demasiado su disparo ante Courtois.
El segundo gol blanco llegó mediada la segunda parte. Bellingham aprovechó un espacio dentro del área y batió a Escandell con un disparo ajustado para sentenciar el encuentro.
Pese a la victoria, el ambiente siguió siendo tenso hasta el final. Mbappé fue silbado cuando salió a calentar y varios jugadores terminaron el partido bajo la desaprobación de una afición cansada de una temporada muy irregular.