El Real Madrid volvió a demostrar su fortaleza en casa tras derrotar por 94-79 al Valencia Basket en un partido que tuvo dos caras completamente distintas. El conjunto de Sergio Scariolo sufrió muchísimo en el primer cuarto, pero reaccionó con autoridad para terminar imponiéndose con claridad y consolidar así el liderato de la Liga Endesa.
El arranque fue totalmente favorable al equipo valenciano. Los visitantes salieron con un nivel de acierto espectacular desde la línea de tres y castigaron continuamente la defensa madridista. Reuvers, Badio y Darius Thompson encontraron espacios con facilidad y construyeron rápidamente una ventaja importante.
El Real Madrid estaba incómodo, sin ritmo ofensivo y muy desacertado en el tiro exterior. Apenas Kramer y Tavares lograban sumar puntos con cierta continuidad, mientras Valencia Basket dominaba claramente el encuentro y cerraba el primer cuarto con un contundente 9-24.
La reacción blanca comenzó en el segundo periodo. Llull apareció para cambiar la energía del equipo y Garuba dio mucha intensidad defensiva desde el banquillo. El Movistar Arena empezó a empujar y el Madrid elevó notablemente su agresividad en ambos lados de la pista.
Poco a poco fueron apareciendo los triples. Hezonja asumió responsabilidades ofensivas y Kramer empezó a castigar desde el perímetro. El parcial madridista fue creciendo hasta equilibrar completamente el marcador antes del descanso tras una remontada espectacular.
Tras el paso por vestuarios llegó la mejor versión del Real Madrid. Hezonja dominó el tercer cuarto con una actuación ofensiva brillante, anotando desde todas las posiciones y rompiendo continuamente la defensa visitante. El croata encontró además el apoyo de Maledon y Campazzo para terminar de darle la vuelta al encuentro.
Valencia Basket intentó mantenerse dentro del partido gracias al talento individual de Jean Montero, aunque el conjunto taronja empezó a sufrir físicamente y perdió frescura ofensiva. El Madrid aprovechó ese bajón para correr y aumentar poco a poco la diferencia.
En el último cuarto, Deck y Llull se encargaron de gestionar la ventaja con mucha experiencia. Kramer siguió castigando desde fuera y el conjunto blanco ya no permitió ninguna reacción visitante.
El triunfo permite al Real Madrid cerrar una semana perfecta en el Movistar Arena después de superar también al Barça en Euroliga y reafirma el gran momento del equipo de Scariolo en la competición doméstica.