El Real Madrid se llevó el Clásico europeo tras derrotar con claridad al Barça por 80-61 en el Movistar Arena. El conjunto de Sergio Scariolo firmó uno de sus partidos más sólidos de la temporada y logró una victoria convincente para dejar atrás la derrota sufrida días antes en Liga Endesa frente al eterno rival.

La noche comenzó con un homenaje especial a Walter Tavares, recientemente convertido en el máximo reboteador histórico de la Euroliga. El pívot respondió rápidamente al reconocimiento dominando desde el inicio bajo los aros. En apenas unos minutos ya había sumado puntos, rebotes y un tapón espectacular que encendió al pabellón.

El Real Madrid salió mucho más intenso que el Barça y construyó sus primeras ventajas gracias a la defensa. Garuba aportó muchísima energía desde el banquillo y Deck apareció con acierto en ataque para mantener el control del marcador durante el primer cuarto.

El Barça intentó reaccionar a través de Shengelia y Punter, aunque el conjunto azulgrana nunca encontró continuidad ofensiva. La falta de acierto exterior comenzó a pesar demasiado y el Madrid aprovechó cada error visitante para correr al contraataque.

En el segundo cuarto, el equipo blanco aumentó todavía más el ritmo. Trey Lyles castigó desde el perímetro y Campazzo manejó el partido con mucha tranquilidad. El argentino volvió a firmar una actuación muy completa en dirección y controló perfectamente los momentos importantes del encuentro.

La diferencia llegó a superar los diez puntos antes del descanso y el Barça empezó a mostrar señales de frustración. Laprovittola y Satoransky no conseguían generar ventajas y los problemas ofensivos visitantes fueron creciendo con el paso de los minutos.

Tras la reanudación apareció la mejor versión de Hezonja. El croata asumió protagonismo ofensivo y encadenó varias acciones consecutivas que terminaron de romper el partido. Mientras tanto, Garuba seguía dominando defensivamente y provocando el entusiasmo del Movistar Arena con cada recuperación y cada rebote.

El último cuarto fue prácticamente un trámite. El Barça siguió acumulando errores desde el tiro libre y desde la línea de tres, mientras el Real Madrid jugaba con mucha confianza y controlaba cómodamente la ventaja.

Incluso Alex Len tuvo tiempo para sumarse a la fiesta blanca con varias acciones positivas en los minutos finales. El conjunto de Scariolo cerró así una victoria contundente en el Clásico y recuperó sensaciones en la pelea por los puestos altos de Euroliga.

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